Finalmente emprendió su ansiado viaje a otra dimensión donde, quizás, empiece a hallar algo de felicidad. Se marchó casi como vivía: prácticamente sola. Sus sobrinos favoritos: Patricio y Guillermina y su tan controvertido hermano Pepe. Los otros brillaron por su ausencia. Creo que el sentimiento, menos en el caso de Tito(calculo), era mutuo: no amor. Y yo como testigo, no tan mudo. Quise estar básicamente para decirles a esos chicos, que sentir culpa no tiene sentido: Lucía eligió vivir y hasta morir y nadie podía hacer algo que ella no quisiera(y no quiso). Me emocionaron las palabras del cura, que intentaron llevar algo de esperanza a esos corazones tan tristes, tan adeneicamente tristes de los Dates. Algunas lágrimas me brotaron, no las dejé fluir en ese momento de despedida.
Fue en cajón cerrado. Por lo que no pude verificar mi sospecha de que sonreía, con una placidez propia de quienes, al fin, logran lo que quieren.
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